Sin redes

Me he tenido que arrancar los cables del corazón,

he tenido que quitar las redes que me encogían el horizonte,

¡y al fin puedo salir a explorar el viento y la lluvia!

La vida era algo más que compartirlo todo.

iñaki 4.0

Teknopoesía

*Imagen https://pixabay.com/users/gdj-1086657/

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Amanecido en el hielo

Desencantado por no haber luchado junto al caballero de la flor roja,
siento pasear por mi cuerpo una sensación de falsa alegría,
a caballo entre la mañana y la noche, atardeciendo despaciosamente
con el silencio de la música, arrodillado para escuchar ese último suspiro
del diablo, esperando sentado que un día muera y resucite,
que salga de la cueva mostrando su claridad oscura, su rostro cariacontecido.

Lleno de arrugas y sabiduría, demasiada, altruista y escéptico
como la naturaleza, maléfico y ladrón, tan cruel como bondadoso,
aturdido y callado tal vez, asustado por salir de su rincón,
temeroso de no encontrar otro.

Apacible trago de vino que rompe con la seriedad eterna,
esperpéntica celebración religiosa, exorcista de niñas,
sacando al diablo de ellas sin saber que allí no está, o sabiéndolo,
acurrucado fielmente, destruido por la luz del sol,
por el fresco olor del amanecer.

El caer de las hojas en otoño, el hombre llorando por su madre,
el calor del padre a su hija, el fuego quemando los bosques,
los humos ahogando las gargantas y los ojos sangrando el sudor de las minas,
esto nos queda del fin, principio para un mundo herido de muerte
por el puñal del raciocinio, por la espada de la voluntad,
instinto asesino atado por las cuerdas de la esclavitud,
payaso triste que nos hace sonreír cuando la risa está muerta
como un vagabundo que deja caer sus huesos en el salón del invierno,
siempre cuerdo y loco, siempre vivo y muerto…

iñaki navarlaz rodríguez

Puertas de metal

*Imagen https://pixabay.com/users/enriquelopezgarre-3764790/

En ese café

Hay lágrimas en ese café,
también caricias a un padre que se apaga,
palabras que sobrevuelan los murmullos,
hay mil historias que desconozco.

También suenan las sonrisas rotundas,
un vino con lectura y txapela,
el portátil que trabaja horas de más
en ese café que nos protege de la tormenta.

Hay lágrimas en ese café,
y risas, y caminos por andar,
un chico con capucha que no quiere mirar
que fuera se bailan las rosas de la juventud.

También suena la vida, y la tristeza,
los pensamientos que se cruzan con las miradas,
las manos que tiemblan al beber
en ese café donde todo pasa y nada ocurre.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/users/free-photos-242387/

En huida

Siempre
en huida,
con los pies
descalzados de los sentidos
que nos abandonan cada día
y nos dejan la derrota infinita.

¡La que nos escupe y ahoga!

Y no queremos ahogarnos en sombras
y ataúdes de madera quemada,
braceamos hacia el horizonte
en búsqueda imparable,
en huida,
siempre.

iñaki navarlaz rodríguez

A la contra

*Imagen https://pixabay.com/users/jeshoots-com-264599/

Caminos en olvido

En desechos de miradas furtivas
fluyen los caminos en olvido,
agarrados a las vísceras de los sentidos,
arrugados en los valles de las tripas.

Y en ese instante ya perdido
se caen las caricias de las manos,
apartadas de las palabras que nos tragamos,
despegadas de los besos que no decimos.

Entonces volvemos a nuestro nido,
a que nos cosan el pecho enfermo,
que nos levanten y dejen el corazón yermo,
preparado para volver al camino en olvido.

iñaki navarlaz rodríguez

Desencuentros

*Imagen https://pixabay.com/users/jarmoluk-143740/ -editada

Un día cualquiera

Ya no quedan ni cafés por la mañana,
de camino a las faenas ¡humo!
¡qué duras pasan las horas detenidas!
El mediodía se atisba siempre lejano.

Ya no hay consuelo en el filete
porque lo que se avecina aburre,
¡qué dura está la tarde para los dientes!
El viento empieza a llevarse ese sol que abrasa.

Ya no quedan ni almohadas para los sueños,
los pasos tiemblan hasta el descanso,
¡qué dura pasa la noche cuando hay luciérnagas!
El día que huye y nos trae de vuelta.

Ya no quedan ni cafés por la mañana…

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/users/skitterphoto-324082/

En las pisadas…

En las pisadas del horizonte se dibujan
las rocas inquebrantables del corazón,
que se relame las heridas infectas,
dejando caer de entre los dedos
las manos que agarran a la respiración
en los momentos de mayor emoción.

Y es allí,
donde no sabemos estar con la libertad,
cuando nos cogemos del pecho con las uñas
y lo desgarramos para dejarlo caer al infinito
con la sonrisa disfrazada de lágrima…
Y volver a empezar.

En las pisadas…

iñaki navarlaz rodríguez

Desencuentros

*Imagen https://pixabay.com/users/skitterphoto-324082/

Esperanza

En estos días de sombra y luz,
en los que el sol comienza despacio la mañana
pero arde antes de las tardes,
mi cuerpo se recoge entre las nubes y sus tripas,
como encogido ante el miedo del corazón
a que descapullen los campos,
mostrando nuevos caminos inexplorados.

Y es en esos nuevos andares
donde mis pies tiemblan desconocidos,
agarrados a la tierra de ellos brotan alas
para volar desenganchados entre las hojas,
que en su renovado verde
dejan desfilar las venas llenas de vida,
de rutas extrañas y deseadas,
que vuelven a dejar palpitar la esperanza,
esa que no puedo volver a extrañar.

iñaki navarlaz rodríguez

Desencuentros

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Amor y lucha, vida

De leonas y panteras va la vida.

De su rugir se llenan los valles.

A su calor se vence a la muerte.

Llaman al amor y a la lucha.

iñaki navarlaz rodríguez

Micropoemas de la tierra

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Parecen…

Hoy los caminos parecen cerrados,
como enredados en desesperanza,
rotos sin remedio,
ahorcados sin
destino.

Destino
que buscamos
en cada horizonte
que descubre la vida
como el sol cuando deslumbra.

iñaki navarlaz rodríguez

A la contra

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