Y las rosas

¿Y las rosas?

La ortiga ha sacado su lengua envenenada;
a gritar con su voz bombardera que
en su cerebro vacío sólo hay espacio
para odios con vestiditos de azufre.

La ortiga que nos raspa el alma
vuelve a contar las mentiras de la historia,
la que gusta de asesinarnos con oscuridad;
menos mal que su estupidez se la come a ella.

Y las rosas crecerán…

iñaki navarlaz rodríguez

Poesía de palabras duras

Imagen Pixabay

Las guerras

Se odian los viejos guardianes
y van dejando tumbas llenas de jóvenes
esperanzas truncadas en guerras
inventadas para sus cajas fuertes.

Y posan como héroes los vencedores,
como villanos en la derrota,
pero la historia, siempre tiene fotos para ellos,
nunca para las vidas derramadas.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

“Poesía de palabras duras”


Imagen publicada en http://www.caracteristicas.co

‘Gelatina Dura’: La transición en 200 obras

La muestra se enmarca dentro del proyecto ‘Hiriartea’
Pamplona será la segunda ciudad tras Barcelona donde se podrá visitar la exposición, que permanecerá abierta hasta el 24 de junio

20/03/2018 Efe – Noticias de Navarra

La Ciudadela ha acogido hoy la inauguración de la exposición ‘Gelatina Dura’, una muestra impulsada por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) que aborda el relato de la transición y de los años 80 a través de más de 200 obras de 59 artistas.

En conferencia de prensa, la edil de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona, Maider Beloki, ha recordado que la muestra se enmarca dentro del proyecto ‘Hiriartea’, que pretende crear un espacio de cultura contemporánea en el parque de Ciudadela.

Pamplona será la segunda ciudad tras Barcelona donde se podrá visitar la exposición, que permanecerá abierta hasta el 24 de junio, y en la que se han incluido obras de artistas locales como Joaquín Resano, Pedro Osés y Xabier Morrás.

También se han añadido a la muestra los documentales ‘Montejurra 1976’, de Carlos Estévez, ‘Sanfermines 78’, de Juan Gautier y José Ángel Jiménez, y ‘Frontón. El hombre navarro va a la luna’, de Marcel-lí Antúnez, así como fotografías del Segundo Ensanche y pegatinas.

El director del MACBA, Ferran Barenblit, ha indicado que ‘Gelatina Dura’, que comprende el periodo de tiempo de 1972 a 1992, se ha desarrollado dentro de la red de museos L’Internationale, un conjunto de museos europeos que tratan de revisar los años 80 en sus respectivos países.

Al respecto, ha aseverado que a la transición en España “nadie le niega sus grandes logros” y que uno de los “más destacables” fue que al final del citado periodo, en 1992, fue “hacernos pensar que aquello que obtuvimos, lo que teníamos entonces, era lo que estaba planificado desde su inicio”.

Por tanto, ha dicho que la muestra “como mínimo cuestiona esa idea, la que decía que, a la muerte de Franco, España tenía muy claro que se debía convertir en una democracia, una monarquía parlamentaria, integrada en la Unión Europea”.

No obstante, ha recalcado que en 1975 “había muchos otros planes”, como los que abogaban por un continuismo de la dictadura o los que buscaban un cambio mucho más radical.

El arte y la cultura fue el lugar donde se reflexionó una buena parte de esta situación, ha comentado Barenblit, para añadir que estas disciplinas desarrollaron discursos que planteaban desconfianzas claras a cómo se desarrollaba ese momento de la transición.

De esta forma, la muestra, que se compone de películas, documentales, programas de televisión, revistas o cómics, se distribuye en siete posible relatos.

Los relatos abordan temáticas como el olvido del pasado reciente, la desarticulación de los movimientos obreros a la reconversión industrial o el paso de los grupos autónomos a la institucionalización democrática.

Por su parte, la comisaria de la exposición, Teresa Grandas, ha explicado que se trata de un proyecto que habla de “de la contracultura entendida como un relato que discute la hegemonía cultural, artística, política, social y económica”.

Grandas ha sostenido que la muestra quiere “abrir debates, generar preguntas, no pretende generar otro relato u otra visión de la transición”, sino “entender que hay otras maneras de entender las historias, no hay una única”.

En cualquier caso, ha destacado la idea de “polifonía” en el sentido de los relatos que “quedan por hacer y las preguntas que quedan por formular”.


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Imagen de la exposición

‘Bajo las cenizas de la Navarrería’, nuevo libro de Begoña Pro

  • Editado por Txertoa, relata la historia de los caballeros navarros vencidos en la guerra de 1276

La escritora navarra Begoña Pro presentó ayer en Elkar su nueva novela, Bajo las cenizas de la Navarrería, que ve la luz como primera referencia de la reciente fusión entre las editoriales Txertoa y Tarttalo. Tras la buena acogida que tuvo su saga sobre los Infanzones (conformada por cuatro libros), Pro continúa adentrándose en la Historia de Navarra. En esta ocasión, su novela toma como referencia la guerra de la Navarrería de 1276. Según explicó Idoia Arozena (Txertoa-Ttarttalo), es “una novela histórica muy humana, porque partiendo de un hecho histórico documentado, habla de personas, de relaciones, de decisiones y las consecuencias que conllevan esas decisiones. Pero también hablan de orgullo, de poder, de dignidad…”.

Por su parte, la escritora navarra explicó que Bajo las cenizas de la Navarrería cuenta la historia de los perdedores de la guerra de la Navarrería de 1276. Los Almoravid, los Baztan y los Vidaurre habían sido tres de las 12 grandes familias que existieron durante los reinados de los últimos Jimeno. En esta guerra lo van a perder todo, exiliándose de Navarra como banidos (desterrados) y refugiándose en Calahorra. Es en esa ciudad donde arranca la historia, en el año 1284. Allí, estos banidos llevan ocho años con la vista puesta en Navarra, esperando una oportunidad para regresar y recuperar lo que les quitaron tras la guerra de la Navarrería”.

Pro, haciendo gala de una profusa documentación, apuntó que “se sabe, porque hay constancia histórica, que intentaron regresar a Navarra porque organizó una batida (para capturarlos) el merino de Estella. Solo uno de ellos consiguió llegar y recuperar lo perdido, logrando incluso ser alférez del estandarte real. Y esta es la historia que cuento, la de ese hombre que logró regresar”.

En cuanto al entramado de la novela, la escritora matizó que “los personajes que aparecen van a estar marcados por esta historia, por este destino y por el fuego, ya que la Navarrería, en esta guerra, quedó reducida a cenizas; de hecho, se cuenta que solo quedó en pie una pared de la catedral. Se trata de hombres que han sido traicionados, ya que esperaban el apoyo de Castilla, que nunca llegó; y que han traicionado a su propio bando. De los 53 personajes que aparecen en la novela, 46 son históricos, documentados. Pero siempre me gusta reservarme un personaje sobre el que haya menos documentación, y en este caso es Martín Almoravid, lo que me permite jugar con él y situarlo en las diferentes escenas históricas de esos años; él es quien me permite moverme a través de esos acontecimientos y escenarios”.

La guerra de la Navarrería, apuntó Pro, se conoce, principalmente, gracias al trovador de Toulouse Guilhem de Anelier, quien contó en un poema épico la guerra de Navarra. Pero no solo de ahí ha bebido Pro, también ha utilizado desde tesis doctorales hasta trabajos de historiadores.

Por Fernando F. Garayoa y Oskar Montero


Publicada en Diario de Noticias

Imagen de Oskar Montero – editada

‘Bajo las cenizas de la Navarrería’, nuevo libro de Begoña Pro

Alexandra Gil da voz a las madres de los voluntarios europeos del Daesh

07/05/2017 a las 06:00 Etiquetas Literatura Yihadismo

COLPISA. MADRID

“¿Por qué no nos concentramos en saber qué ha pasado para que a mi hijo le sea más atractivo morir que vivir en Francia?”. Una pregunta dura pero que muchas madres le plantearon a Alexandra Gil cuando estuvo hablando con ellas. Madres que no pueden comprender los motivos que llevaron a sus vástagos a huir de su país, viajar hasta Turquía (en su mayoría) y enrolarse en las filas del Daesh. Madres que todavía tienen la esperanza de volver a ver a sus hijos. Otras prefieren que mueran. Directamente. Ocho salones diferentes que visitó la periodista zaragozana, redactora jefe adjunta de ‘Afrique Magazine’ para componer ‘En el vientre de la yihad’ (Debate). Un libro donde ellas expresan, por primera vez, sus sentimientos.

La gran mayoría no quiere hablar con los medios. “Las tratan como malas madres. Esgrimen que algún motivo habrá para que sus hijos tomasen esta decisión. Algunos tienen padres divorciados, pero eso es ya normal. Otros no tenían ninguna relación con el islam”, explica la autora. “La complejidad de este problema es que puede pasarle a todo el mundo, pero hay que saber qué hay detrás. Uno no se levanta por la mañana con ganas de ir a Siria y comenzar a matar. Siempre hay un contexto”, plantea. Y es lo que las madres reclaman, que el Gobierno investigue más dónde fueron captados. Por eso muchas de ellas colaboran plenamente con las autoridades, aunque estas mantienen sus recelos. “El Estado está tan perdido que no se puede fiar de las familias. Es una situación completamente nueva”, comenta Gil, que insiste en que hay que entender las dos posturas.

Las progenitoras -que se conocen gracias al boca oreja- quieren tener el estatus de víctima o que se les dé un certificado de defunción de sus hijos. El Estado se lo niega porque no hay un cuerpo y porque el Estado Islámico ha hecho del disimulo un arte. No sería la primera vez que un ‘muerto’ provocase un atentado.

Noticia publicada en Diario de Navarra

Fotografía de Alexandra Gil @alexandragil