En ese café

Hay lágrimas en ese café,
también caricias a un padre que se apaga,
palabras que sobrevuelan los murmullos,
hay mil historias que desconozco.

También suenan las sonrisas rotundas,
un vino con lectura y txapela,
el portátil que trabaja horas de más
en ese café que nos protege de la tormenta.

Hay lágrimas en ese café,
y risas, y caminos por andar,
un chico con capucha que no quiere mirar
que fuera se bailan las rosas de la juventud.

También suena la vida, y la tristeza,
los pensamientos que se cruzan con las miradas,
las manos que tiemblan al beber
en ese café donde todo pasa y nada ocurre.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/users/free-photos-242387/

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Un día cualquiera

Ya no quedan ni cafés por la mañana,
de camino a las faenas ¡humo!
¡qué duras pasan las horas detenidas!
El mediodía se atisba siempre lejano.

Ya no hay consuelo en el filete
porque lo que se avecina aburre,
¡qué dura está la tarde para los dientes!
El viento empieza a llevarse ese sol que abrasa.

Ya no quedan ni almohadas para los sueños,
los pasos tiemblan hasta el descanso,
¡qué dura pasa la noche cuando hay luciérnagas!
El día que huye y nos trae de vuelta.

Ya no quedan ni cafés por la mañana…

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/users/skitterphoto-324082/

#46

Se van los años y también se vienen
¡y qué vengan!

Como el río cuando besa al mar
la vida te choca imparable,
también te mece en abrazos,
también te huye todos los días.

Como el sol cuando deja pasar a la noche,
el tiempo despeja las dudas
o las trae con mayor fuerza
a este rincón en el que se esconde.

Se van los años y también se viven
¡y qué vivan!

Como cuando los sentidos besan al corazón
y rehúyen de las tristezas,
¡vivan los años siempre!
Los que retuve, e inexplorados llegarán.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de los cotidiano

*Imagen de http://diegomauricioguzman.blogspot.com/2010/10/doctor-46-jejejeje.html

En blanco y negro

Este blanco y negro que nos han traído las modas actuales
tiñe cada baldosa del camino que recorremos,
nos deja con el alma apretándose los puños y la vida,
desconsolados entre la rabia y la decepción, vacíos.

Estos colores no combinan bien con las miradas libres,
ni con las primaveras, sólo van con los inviernos del invierno,
ésos de frío y pobreza, dónde se comía pan del duro y patatas, si había,
donde el cura y el alcalde tenían garrote para el alma y el pensamiento.

Este blanco y negro desconcha las pancartas de la razón,
también ejecuta corazones, que empezando a latir
tendrán que lucir entre caminos de miseria y odio,
este blanco y negro… Es demasiado negro…

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen en blanco y negro

Crónicas de la tierra

De un rosal resbalan lagrimitas de sangre
por cada amapola que fue arrancada
de la tierra y de la vida,
del camino y del horizonte sólo de ida.

La tierra nos cuenta otra batalla perdida,
ella ya no volvió de la noche al día.

La montaña se eleva poderosa
apuntando con sus espinas a la vida,
no se mueve pero crece, impenetrable se vuelve,
desata su furia en un baño lava y muerte.

La tierra dice en las radios que sus fronteras
son de papel pero cortan cabezas.

El mar tiene cementerios de peces voladores,
tumbas adornadas con corales imposibles
para que los tiburones encuentren sus nidos,
y a bocados los dejen rotos en el olvido.

La tierra saca fotos de maremotos infinitos
que se tragan los pedalos trasatlánticos.

La selva nos enseña sus garras de terciopelo,
al acecho espera a su víctima distraída,
ésa que llenará su despensa de oros y vísceras,
el tigre será coronado como el rey de la guerra.

La tierra sabe, la tierra escucha,
los tambores de guerra tocan y terminan nunca.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de WikiImages

Hasta luegos

a E. y H.

En las redadas de mi corazón
no hay despedidas porque son hasta luegos,
miradas y recuerdos de sonrisas en carcajadas
y sudores por las sombras que nos anochecían.

¡Se marchan!, aunque no muy lejos,
las flores que nacieron en primavera
y nunca jamás se marchitarán,
porque son fuertes, porque saben llorar.

¡Qué momentos! ¡Qué inspiración!
De los lugares más escondidos siempre lucen
caminos con horizontes inexplorados…
Vuestras huellas, serán mis testigos encontrados.

¡Y no hay adiós porque no quiero!
Y aunque el rumbo de las olas nos lleven a otras
islas que parezcan abandonadas, siempre quedarán
los versos que hincharán nuestras sonrisas.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de pixel2013

 

Todos los días

Y en el amanecer está el despertador y las arrugas
que en tu cara se marcan como los sueños de la noche,
la primera mirada nublada y temblorosa
que justo ve las sombras de la mañana,
y calzar el suelo con unos pies inestables
como el temprano despertar del día.

En la mañana está el correr y tragar la tostada
en busca de las puertas de la escuela,
luego, más cuevas se abren mostrando sus piernas,
palabras de arriba y de abajo que acosan el alma,
tiempo perdido e idiota, sólo por monedas,
para que mañana tengas bocadillo y manta.

Por la tarde el ensueño te agarra un poco,
te deja entre babillas y dibujos,
te marca el tiempo que te queda,
el que volverás a correr con la boca llena de merienda,
abrir otras puertas, cerrarlas, para crear personitas
que repitan en los siglos nuestras pesadillas.

Al anochecer con suerte y si no pasa el cansancio
a rendir cuentas del correr y las puertas,
te acurrucas en desnudez un ratito a tocar las arrugas,
a besar los sudores del día, a amar para saber a mar,
y así, cuando la noche roce la vida
tan solo poder soñar despacio, que mañana llega otro día.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de Pexels

Fiesta

Cuando el sol más golpea comienzan los días del olvido,
esos que pasan a velocidad de copas y baile
en el lugar donde las miradas ya no se lanzan
ni las palabras son puñales escondidos bajo la manga,
cuando el sol más golpea comienzan las noches sin sueños,
esas que pasan porque pasan.

En la plaza se juntan distintos siglos y pareceres,
riqueza del ser humano en respeto bebido, o pobreza,
risas que callan reproches y rezos al aire,
también, y con música de fondo, silencios escondidos,
en la plaza se juntan los años que suman milenios,
pero no importa si somos o sólo lo parecemos.

Y así sucede la fiesta del año que nos une, o separa,
la que nos funde el alma y las palabras,
la que está escondida siempre y sale para librarse,
para vencernos en su juego de engaño y seducción,
para levantarnos la falda y bajarnos los pantalones,
porque ya no importa, porque somos cagones.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de Pexels

Soy tantas cosas, y tan pocas

A veces soy mucho en pocos segundos,
otras, las más, soy poco en meses
llenos de días con noches, con horas,
con semanas que devoran el tiempo
de las cosas, de ser en nada todo,
viento enfurecido por debajo del agua.

Unos minutos soy carcajada tonta,
risa por reír, por ser feliz a estratos,
otros recojo las lágrimas de todos,
las guardo con llave en el armario del tiempo
que siempre se abre en modo miedoso
tendiendo sus perchas llenas de moho.

Y las horas pasan congeladas en el día,
recordándome hoy que la tierra gira,
como gira mi corazón del miedo a la valentía,
del lloro a la risa y de la palabra al silencio,
como buscando a veces respuestas imposibles,
otras, dejando pasar las preguntas por la sombra.

A veces soy mucho en pocos días,
y del sí al no retuerzo mi contradicción,
la que me sana y enferma al mismo tiempo,
ese que encarna mi vida y mi alma,
el que también destruye mi juventud y
recrea la fuerza de mis venas y mis palabras.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de B_Me

El último camino

Cómo se bloquean mis piernas y brazos,
mis ojos que no miran y mis labios que callan,
cómo se revuelve mi cuerpo en la sombra
cuando las campanas tocan a muerto,
a lágrimas de vivos,
cuando el último camino se hace lento.

Cómo me escondo entre los abrazos,
entre los ojos de miradas perdidas,
cómo recojo mi corazón y lo guardo
cuando las campanas tocan a muerto,
a despedida de vivos,
cuando el último camino se vuelve torcido.

Cómo huyo de las palabras y las miradas
de los que lloran de verdad en las sombras,
cómo me descuelgo de la realidad en crudo
cuando las campanas tocan a cementerio,
a adioses de muerto,
cuando el camino es ya de regreso de los vivos.

iñaki navarlaz rodríguez

“Recuerdos de lo cotidiano”

*Imagen de bernswaelz