El homicidio de las libertades

A veces las calles arden
porque las palabras echaron gasolina,
se escondieron detrás de las tripas
enseñando sólo su saliva.
Escupidas.

A veces las manos son tijeras
que tejen los vestidos de la injusticia,
la que al final desnuda sus venganzas
enseñando sólo sus prisiones.
Enjauladas.

A veces los intereses nos pierden
porque el odio los alimenta,
se llena el corazón de carnes y sangre,
terminando solas.
Engañadas.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

Imagen https://pixabay.com/es/photos/trabajo-infantil-los-ni%C3%B1os-60556/

Vacíos

El bar vacío de sentimientos;
árboles interpretando a las mesas
y mentiras haciendo de árboles,
demasiada luz para ese apagar.

Una conversación en euskera,
otras dos en castellano,
se desenredan entre ellas;
sus espaldas parecen los muros del cementerio.

El director de orquesta pone las cañas,
las canta y las surte con la voz pequeña,
cejas grandes y tono grave,
pocos se atreven a entrar en el vacío.

El tiempo pasa y los muros no se mueven,
quietos, inmensos.
El bar vacío de sentimientos deja caer la persiana.
Mañana será el mismo día.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

Fotografía: https://pixabay.com/es/photos/restaurante-restaurante-ambiente-bar-826738/

Jaia – Fiesta

Hoy estoy en el infinito.

Buceando.

Braceando contracorriente.

Amando, bailando, riendo

en una mar blanco de alegría y alboroto,

¡y qué alboroto!

Todo el cielo que me rodea es rojo,

es fiesta,

es…

Es Pamplona-Iruña y se para el mundo.

2020 empieza el 15 de julio.

iñaki navarlaz rodríguez

*Cuando se publique este texto estaré en el infinito, ¡feliz año nuevo!

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de https://www.eldiario.es/norte/navarra/alcalde-Sanfermines-idiomas_0_915158839.html

Mi vida por un dedo

Amanece temprano en la cárcel de las nubes.
Las cadenas siguen golpeando nuestro tiempo
al ritmo que marca la vida virtual dónde
la selva es un 3D que se muestra en las sombras.

Rotos en los pedazos que tienen nuestras baterías
nos recomponemos cada noche para navegar el mundo
que nos propone ser los reyes del mambo,
entre gatos, muros y selfies que nos entierran.

Y la vida de verdad pasa más veloz e inadvertida,
ha perdido su poder de seducirnos el corazón y el pensamiento.
Ya sólo necesitamos tener las neuronas atontadas, ¡y un dedo!
lo demás nos sobra porque creemos tenerlo todo.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de https://pixabay.com/es/users/geralt-9301/ -editada

Sin vivir

Cómo odiamos lo que otros tienen
y nosotros ni siquiera tocamos,
cómo nos perdemos en envidias
y en regalos que queremos hacer y no hacemos.

La vida perdemos en absurdos,
buscando la isla del tesoro
sólo atrapamos una isla desierta,
sólo conseguimos ser náufragos.

Cómo nos destruimos despacio,
con la bilis sembrada en la primavera,
cómo nos morimos rápidamente,
sólo excremento recogemos en el invierno.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/es/users/lukaszdylka-347100/

En ese café

Hay lágrimas en ese café,
también caricias a un padre que se apaga,
palabras que sobrevuelan los murmullos,
hay mil historias que desconozco.

También suenan las sonrisas rotundas,
un vino con lectura y txapela,
el portátil que trabaja horas de más
en ese café que nos protege de la tormenta.

Hay lágrimas en ese café,
y risas, y caminos por andar,
un chico con capucha que no quiere mirar
que fuera se bailan las rosas de la juventud.

También suena la vida, y la tristeza,
los pensamientos que se cruzan con las miradas,
las manos que tiemblan al beber
en ese café donde todo pasa y nada ocurre.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/users/free-photos-242387/

Un día cualquiera

Ya no quedan ni cafés por la mañana,
de camino a las faenas ¡humo!
¡qué duras pasan las horas detenidas!
El mediodía se atisba siempre lejano.

Ya no hay consuelo en el filete
porque lo que se avecina aburre,
¡qué dura está la tarde para los dientes!
El viento empieza a llevarse ese sol que abrasa.

Ya no quedan ni almohadas para los sueños,
los pasos tiemblan hasta el descanso,
¡qué dura pasa la noche cuando hay luciérnagas!
El día que huye y nos trae de vuelta.

Ya no quedan ni cafés por la mañana…

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen https://pixabay.com/users/skitterphoto-324082/

#46

Se van los años y también se vienen
¡y qué vengan!

Como el río cuando besa al mar
la vida te choca imparable,
también te mece en abrazos,
también te huye todos los días.

Como el sol cuando deja pasar a la noche,
el tiempo despeja las dudas
o las trae con mayor fuerza
a este rincón en el que se esconde.

Se van los años y también se viven
¡y qué vivan!

Como cuando los sentidos besan al corazón
y rehúyen de las tristezas,
¡vivan los años siempre!
Los que retuve, e inexplorados llegarán.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de los cotidiano

*Imagen de http://diegomauricioguzman.blogspot.com/2010/10/doctor-46-jejejeje.html

En blanco y negro

Este blanco y negro que nos han traído las modas actuales
tiñe cada baldosa del camino que recorremos,
nos deja con el alma apretándose los puños y la vida,
desconsolados entre la rabia y la decepción, vacíos.

Estos colores no combinan bien con las miradas libres,
ni con las primaveras, sólo van con los inviernos del invierno,
ésos de frío y pobreza, dónde se comía pan del duro y patatas, si había,
donde el cura y el alcalde tenían garrote para el alma y el pensamiento.

Este blanco y negro desconcha las pancartas de la razón,
también ejecuta corazones, que empezando a latir
tendrán que lucir entre caminos de miseria y odio,
este blanco y negro… Es demasiado negro…

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen en blanco y negro

Crónicas de la tierra

De un rosal resbalan lagrimitas de sangre
por cada amapola que fue arrancada
de la tierra y de la vida,
del camino y del horizonte sólo de ida.

La tierra nos cuenta otra batalla perdida,
ella ya no volvió de la noche al día.

La montaña se eleva poderosa
apuntando con sus espinas a la vida,
no se mueve pero crece, impenetrable se vuelve,
desata su furia en un baño lava y muerte.

La tierra dice en las radios que sus fronteras
son de papel pero cortan cabezas.

El mar tiene cementerios de peces voladores,
tumbas adornadas con corales imposibles
para que los tiburones encuentren sus nidos,
y a bocados los dejen rotos en el olvido.

La tierra saca fotos de maremotos infinitos
que se tragan los pedalos trasatlánticos.

La selva nos enseña sus garras de terciopelo,
al acecho espera a su víctima distraída,
ésa que llenará su despensa de oros y vísceras,
el tigre será coronado como el rey de la guerra.

La tierra sabe, la tierra escucha,
los tambores de guerra tocan y terminan nunca.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de WikiImages