Que sepa la tierra

Que sepan los caminos que nunca dejaré de recorrerlos.

Que sepan las nubes que me inventaré unas alas para buscarlas.

Que sepan los ríos que seguiré buceándolos.

Que sepan los árboles que jamás dejaré de regarlos.

Que sepan las bestias que siempre seré su cueva.

Que sepan los mares que tendré barco para saborearlos.

Que sepan las montañas que tendré nieve para vestirlas.

Que sepa la tierra que entre mis dedos,
jamás será derrotada.

Iñaki Navarlaz Rodríguez (Lurra)


Imagen de Coco Parisienne

Tierra muerta

El río ha detenido su corriente,
se ha vaciado de agua
para llenarse de azufre,
y ahora quema,
arrasa,
se lleva la vida,
y la devuelve derretida.

De los bosques se escurren los árboles,
solos,
abandonados al deseo inhumano,
y sus raíces lloran termitas
que adoran a un dios envidioso,
egoísta,
que en sus bolsillos esconde
puñados de tierra muerta.

Y la vida se marcha silenciosa,
callada,
con esa mirada que esconde pena,
lágrimas,
y sedienta de calor
ya sólo se lleva frío.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

(16/01/2018)

 


Imagen de PublicDomainPictures (Pixabay) – editada

Lurra

Lurra se mece
entre mis dedos
besándome,
abrazándome.

Lurra sujeta
mis pies
que sostienen
mis sentimientos
más ingenuos,
más genuinos.

Lurra se columpia
junto a la mirada
al frente,
revive en mí
cada momento
de pasión por el vuelo
hacia el horizonte,
ruge por los segundos
que la pienso,
que la amo.

Lurra tiene
ese viento a favor
que nos lleva
por la vida,
ese calor
que nos arropa
cuando nos deslumbran
esas calles torcidas.

Lurra hoy
es todo,
es el temblor
de nuestros corazones,
el clamor
de una mirada eterna,
Lurra hoy es,
mi tierra.

Iñaki Navarlaz Rodríguez (17/12/2017)


Imagen de Foundry (Pixabay) – editada

Un paseo por la tierra

Tierra que paseas tu mirada por delante de mis ojos al atardecer.

En verano al calor de mis dedos
que amasan tu vientre
donde el mar deja la marea
en la orilla donde flotan sus conchas.

En otoño bajo el fresco de la mañana
y sobre el sol que calienta luego las almas,
donde se posan las hojas caídas
y los besos que llegan furtivos.

En invierno al viento helado
que le pones lumbre y hoguera
donde las nieves borran los caminos
que descansas sobre tus pechos.

En primavera a la luz del amanecer
y bajo el baile de tus caderas,
donde se dejan las caricias perdidas
y brotan las flores con tu sexo.

Tierra que paseas tu cuerpo iluminando mi vida al anochecer.

Iñaki Navarlaz Rodríguez (30/11/2017)


Imagen de qimono (Pixabay)

Sin camino

Desandando la tierra
buceo por encima de las nubes
buscando una verdad que espante
de mis sueños la falsa realidad.

Realidad que marca el ritmo
de las tempestades que gobiernan
la desdicha ante la que sucumbimos
como humanidad sin rumbo.

Rumbo que me pierde el camino
que sueño entre palabras y corazones,
que me deja solo en la selva
de la inmundicia de este mundo.

Iñaki Navarlaz Rodríguez / 22/11/2017


Imagen de Greyerbaby (Pixabay)

Por última vez

Ruge la manada en tierras del norte
acompañada por cabezas pequeñas de corazón inexistente,
vomitan inocencia por la masacre perpetrada
contra una mujer abandonada.

Ruge la manada por el desierto
inhóspito que dejaron tras la fiesta,
fiesta que ni perdona ni olvida
y que jamás permitirá que vuelvan a pisarla.

Y sobre sus carnes lloverán nuestras lanzas,
las que se clavarán hasta el último día
de sus vidas desalmadas y enjauladas,
porque seguiremos levantando a la mujer que fue herida, no muerta.

Iñaki Navarlaz Rodríguez
16/11/2017


Imagen de molinerolivier100 (Pixabay) – editada

Involución

Rozando con mis alas despeluchadas
el viento que me azota,
retorno lento y sin compasión
a la libertad que nos acontece.

Rumia la tierra entre desesperanzas
el largo camino de lo inesperado,
esa locura que cabalga
a lomos de la nada infranqueable.

Y por fin se abre el bosque
al desierto helado de la jaula,
que pensábamos haber abandonado
pero que parece cada vez más cerrada.

Iñaki Navarlaz Rodríguez (15/11/2017)


Imagen de intographics (Pixabay) – editada

Yo también bailaré (sobre sus tumbas)

Por qué las fieras siguen sacando sus garras,
por qué los carroñeros siguen buscando carne fresca,
¿Por qué?

No intuyen acaso que sus presas respiran,
sienten,
aman,
miran,
hablan.

No saben que si acaban con todo
ellos también serán devorados por sí mismos,
por su avaricia,
por su odio,
por su sed,
muertos.

Y siempre quedará alguna presa
que baile sobre sus tumbas.

26/10/2017

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de Topi_Pigula (Pixabay)

Mi alma

Cada río que fluye
por mis valles nublados
ha marcado una huella
en la tierra que me sujeta.

Azul, verde o roja
muestra su fuerza infinita,
su saltar hacia adelante
sin mirar el pasado que ya no es.

El cielo gira y no para
como mi vida me arrastra
por la tierra que siempre engendra
la fuerza que me lleva.

La risa que me conserva.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

24/10/2017

Imagen de Sponchia (Pixabay) – editada

 

Caminando

La tierra huye de mis pies
como la lujuria de mis sueños.

Espantadas por el peso de mi cuerpo
ambas aguardan que me despegue.

Pero jamás lo haré.

No quiero.

Necesito la tierra y los pies,
necesito la lujuria y los sueños.

Ya el camino es largo y empedrado
como para recorrerlo sin pies ni sueños,
abandonado por la mirada,
descalzo de amor.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

16/10/2017

Imagen de Free_Photos (Pixabay) – editada