Deja que me muera

Deja que me muera. Como las flores del invierno y los ríos en las playas, con ese morir despacio para seguir camino en la tierra. Deja que me muera. ¡Y todos los días!, volveré a mirar como sobrevuelas la vida, las nubes que mecen tus momentos de tormentas y veranos. Jamás te olvidaré pero… Deja…

El hombre olvidado

Aquel hombre que hoy se esconde bajo su manta de cartón y olvidos recuerda los días de chapas y canicas, los momentos de risas y balones en los campos que ahora son cemento; ese cemento que lo amarra y abandona, y aunque libre de techo sobrevive siente la cárcel de la soledad infinita en cada…

Rotos

Se me han roto las manos y las huellas, el pecho y la mirada, hoy se cae todo al vacío, al olvido. Se quiebran las palabras y las lágrimas, se hunden en el tiempo ya escaso, también roto, detenido en ese segundo de horror. Hoy se han roto las sonrisas, la empatía, la gracia, el…

Mentiras y nada

Qué me queda si no soy nada, ese silencio que se ahoga en mi garganta y que al palpitar del corazón sucumbe, solo, perdido, nunca encontrado. Quizá la nada me deje felicidad, pero está tan escondida que es mentira, la mía, los demás no la tienen, porque mi engaño es propio siempre. Qué me queda…

No tengo más poemas

No tengo más poemas, se me han caído todos de las manos, me han dejado solo, como huérfano, han huido las palabras del mañana, se han quedado encadenadas al ayer para mis lágrimas y mis lamentos; ¡Qué sinsentido! ¡Qué sombras tan alargadas! No tengo más poemas, deben estar en una isla sin gps, solos, abandonados,…

Dimito

Dimito. Dimito porque de tu corazón tan solo veo las arañas, ésas que salen en cacería de serpientes; y dimito, ¡sí! una y mil veces sin devolver la mirada, ni las caricias. Ya no necesito de tus luciérnagas para poder hacer el camino, ése que encendía mis huracanes; y dimito, ¡porque sí! porque hoy tengo…

Amor como el Guadiana

A veces, sólo a veces, tenías en tus manos mi pecho, ése que se perdía enmarañado en tus caricias, ésas que hilaban nuestras almas a escondidas. Otras, ni las más ni las menos, nos huíamos mutuamente escapando hacia el miedo que siempre nos consolaba; esa lejanía nos descansaba el ansia. Pero siempre, sin saberlo o…

Me marcho

Soy el reflejo que tus manos sujetan cuando mis palabras ya nada tienen que decir, quedan perpetuas en el olvido de los instantes, rotas en ese silencio inviolable. También soy el infierno para tu mirada, esa saliva entremezclada con sabor a azufre que destruye tu sonrisa cada mañana, que te tira a la soledad y…

Tu piel

Tu piel sabe a victoria, a copa en noche de fiesta; es ese instrumento que hace a la música, la derrota de las sombras y la tristeza. También dibuja. Dibuja nubes enteras entre las sábanas que llueven en cada caricia soles y ríos imparables. Tu piel sabe a lo que sabe la vida, a sudor…

En lucha imparable

No encuentro palabras que callar ni caminos que vencer, todos los días son derrota, como remar río arriba, en soledad, en un silencio casi derretido en sentimientos ya terminados como la saliva que no quiere secarse en las bocas de las fieras que arremeten todos los días, en cada instante, y abandonado a la suerte…