Cada vez

Cada vez que me llevas al borde del horizonte y me haces desplegar las alas de mi alma comienzo el vuelo que me lleva; a ninguna parte o a todas, por un camino de nubes y soles. Cada vez que me enseñas el precipicio retomo con fuerza la altura de mi camino, ése que antes…

Sin títulos

Ya no me quedan títulos para los poemas. Se han ido quedando congelados en las venas, olvidadizos, como mis pensamientos más lejanos, aquéllos que brotan de las tempestades y la lujuria para arrastrarme por debajo de la vida. Y es que los títulos ya no tienen palabras, las han abandonado a la suerte de los…

Desaparecen

Desaparecen los horizontes de la mirada; huyen, rebotan contra el pasado y desaparecen, sólo a veces se intuyen en la lejanía, demasiado olvidados por el corazón de esta tierra. También desaparecen los ríos y los mares; como las venas ante la muerte se secan, se abandonan, rebotan contra el presente para hundir las barcas y…

Deja que me muera

Deja que me muera. Como las flores del invierno y los ríos en las playas, con ese morir despacio para seguir camino en la tierra. Deja que me muera. ¡Y todos los días!, volveré a mirar como sobrevuelas la vida, las nubes que mecen tus momentos de tormentas y veranos. Jamás te olvidaré pero… Deja…

El hombre olvidado

Aquel hombre que hoy se esconde bajo su manta de cartón y olvidos recuerda los días de chapas y canicas, los momentos de risas y balones en los campos que ahora son cemento; ese cemento que lo amarra y abandona, y aunque libre de techo sobrevive siente la cárcel de la soledad infinita en cada…

Rotos

Se me han roto las manos y las huellas, el pecho y la mirada, hoy se cae todo al vacío, al olvido. Se quiebran las palabras y las lágrimas, se hunden en el tiempo ya escaso, también roto, detenido en ese segundo de horror. Hoy se han roto las sonrisas, la empatía, la gracia, el…

Mentiras y nada

Qué me queda si no soy nada, ese silencio que se ahoga en mi garganta y que al palpitar del corazón sucumbe, solo, perdido, nunca encontrado. Quizá la nada me deje felicidad, pero está tan escondida que es mentira, la mía, los demás no la tienen, porque mi engaño es propio siempre. Qué me queda…

No tengo más poemas

No tengo más poemas, se me han caído todos de las manos, me han dejado solo, como huérfano, han huido las palabras del mañana, se han quedado encadenadas al ayer para mis lágrimas y mis lamentos; ¡Qué sinsentido! ¡Qué sombras tan alargadas! No tengo más poemas, deben estar en una isla sin gps, solos, abandonados,…

Dimito

Dimito. Dimito porque de tu corazón tan solo veo las arañas, ésas que salen en cacería de serpientes; y dimito, ¡sí! una y mil veces sin devolver la mirada, ni las caricias. Ya no necesito de tus luciérnagas para poder hacer el camino, ése que encendía mis huracanes; y dimito, ¡porque sí! porque hoy tengo…