Porque no sé hacer otra cosa

Hay viejos demonios apretando el paso
en las calles que transito todos los días,
sombras ancianas con sabor a miel de ayer que
palpitan en mi corazón como tambores de guerra.

Desciendo en cada tormenta a la tierra que me engulle,
braceo contracorriente en modo infinito,
ya no me trago ni mis propias palabras,
me relamo las heridas con la saliva que me sobra.

Ayer fue un gran día, todo murió, despacio,
y de los mares volvieron los krakens de mis universos
a fondear en todos los horizontes que veré mañana…
Y seguiré caminando porque no sé hacer otra cosa.

iñaki navarlaz rodríguez

Desencuentros

*Imagen https://pixabay.com/es/users/free-photos-242387/