Mi vida por un dedo

Amanece temprano en la cárcel de las nubes.
Las cadenas siguen golpeando nuestro tiempo
al ritmo que marca la vida virtual dónde
la selva es un 3D que se muestra en las sombras.

Rotos en los pedazos que tienen nuestras baterías
nos recomponemos cada noche para navegar el mundo
que nos propone ser los reyes del mambo,
entre gatos, muros y selfies que nos entierran.

Y la vida de verdad pasa más veloz e inadvertida,
ha perdido su poder de seducirnos el corazón y el pensamiento.
Ya sólo necesitamos tener las neuronas atontadas, ¡y un dedo!
lo demás nos sobra porque creemos tenerlo todo.

iñaki navarlaz rodríguez

Recuerdos de lo cotidiano

*Imagen de https://pixabay.com/es/users/geralt-9301/ -editada

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