Escultura de mujer

Gran poema Isabel, amor en cada vena.

Apalabrando los días

 

Me diseñó a imagen de sus querencias,
y con su ambicioso cincel,
talló maleficios
hasta convertirme en diosa de su sombra
sobre roca de soledad y silencios.

Quiso,
que al erigir mi desnudez
sobre el alto pedestal
bajo el cual fluye el agua en boca de león,
mi cuerpo adquiriera vida,
la misma vida
que palpitaba en su corazón de amante en la niebla.

Quiso,
que entre mares de sol y luna,
sonaran versos de amor enardecido
mientras me acariciaba toda
gritando suspiros de posesión y duelo.
¡Háblame,amor mío!

Inmóvil,
cual efigie de doncel cubierto de rocío y melancolía,
despertó con la fría muerte del amanecer.
Un temblor mudo sacudió su cuerpo junto al mío.
Me dio un último beso, lánguido, eterno.
¡Háblame amor mío!

Y al alejarse,
fue velero sin viento mantenido a la deriva.
En su memoria, mi cuerpo desnudo
En su mirada, mis ojos ciegos.
En…

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