De un río con el mar

Dos miradas iguales se han cruzado
a través de las ventanas transparentes
que esconden una realidad imposible,
y entre sus caricias quieren abrazar libertad,
que nadie les niegue sus huellas,
que no son otras, son éstas.

Y continúan besándose de espaldas,
como amantes indestructibles,
levantando del suelo sus sueños,
juntando sus dedos con la piel,
notando que sus cuerpos quieren rozarse
desde aquí hasta el final del camino…

Y no terminar nunca ese amor,
y poder acariciarse delante de las miradas,
notando como el aire desaparece, huye,
sintiendo la frescura de esas manos
resbalando por el pecho y la vida,
enfrentando sus mentes y sus misterios,
buscando la caricia de un río con el mar,
y al final amar, amar, amar…

Sin miedo a ser de otra forma, siendo lo que se es;
ser pintor poeta de los colores y las palabras
que cambien los horizontes que alguna vez conquistaremos.

iñaki navarlaz rodríguez

Puertas de metal

*Imagen de Free-Photos

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