No queda nada más que amar

No queda nada más que amar,
que deshacer la cama a todas horas,
rugir con la luz apagada las caricias,
amar siempre,
sin compasión,
como si no hubiera un mañana,
ni un ayer,
bajo las sombras,
sobre la mesa,
en el baile y en las lágrimas,
no queda nada más que amar.

Salir al mundo con las manos llenas de caricias,
a morder con los labios los besos y las bocas,
a devorar el amor en cada segundo,
a robar de las sábanas las arrugas de la piel,
a comer,
a beber,
y no terminar jamás.

Salir a cabalgar hasta que el horizonte huya para siempre,
no queda nada más que amar,
amar porque sí,
porque nos da la gana.

iñaki navarlaz rodríguez

Cajón desastre

*Imagen de Pexels