69

Entre las sábanas nacía un nuevo sentimiento,

una locura envuelta en verdad de dos cuerpos que se saboreaban

en silencio y unas manos que acariciaban el deseo

entre murmullos de palabras incomprensibles

al aire que se llenaba de olor a mar.


Llamaba a los amantes a besarse,

a descubrir un mundo diferente y sensible a la lluvia en el desierto…

Y ellos se notaban con sus dedos,

con cada parte de su piel gozaban,

e imaginaban robar los segundos al tiempo,

para esconderse bajo el manto del otro

y sentir cómo sus pechos rozaban sus labios,

cómo iban resbalando lentamente

hacia el lugar donde la memoria olvida

y el sueño se duerme.


Allí, en ese rincón solitario de seda roja

el viento abandonaba su fuerza,

los besos se hacían lentos y el espacio desaparecía

en la soledad de unos ojos que ya no miraban,

sólo se sentía un escalofrío recorrer cada músculo,

cada movimiento de la piel,

y veías huir el espíritu al mundo, y sentías morir,

alcanzar un estado de borrachera misteriosa…

Y sólo, por un beso diferente.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de bubulina65 (fuente Pixabay)

7 comentarios en “69”

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