Sabor veneno

Dejé de pensar en el tiempo que fue y escondí mi espíritu de su tacto,

para buscar allí una aventura extraña y en este movimiento pendulante

no termino de entender mi desasosiego, mi ira contra mí mismo.

Y me ahogo despacio sin querer respirar, sin olvidar jamás su significado,

la sangre que tomó un nuevo color, el del beso que le dí en medio del oscuro…


Hoy soy muñeco de la tristeza y cadena de preso ligera,

viento viajando a través de la niebla, quiero y no sé que querer,

busco libertad y me atrapo en mi descontrol,

vuelo como un pájaro sin alas, como el polvo en el espacio,

y sólo soy un maldito enfermo, un brujo de magia negra,

un espíritu mudo al galope y engaño de una verdad soñada,

palabra de destrucción, y sólo soy…


Yo conmigo soñando, flor de color invisible y aire embobado,

luz cegadora indiferente y mar sin olas,

sueño de un mundo imposible, calor helado,

animal deseado impertinente y beso de sabor envenenado…

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de qimono (fuente Pixabay)

Hasta que la noche se una con el día

Veo que tus ojos me miran,

que tus labios me besan,

pero no siento que tus manos me acaricien,

y me duele…


Veo que tus pasos se acercan imparables,

que tus dibujos son colores de mi boca,

pero no puedes gustar en soledad lo que sientes,

y te duele…


Veo que tu cuerpo se balancea junto al mío,

que mi respiración se mezcla con tu voz,

pero no escuchamos el silbido de nuestro corazón,

y nos duele…


Somos dos hojas del mismo árbol,

dos pájaros que vuelan desorientados,

dos amigos que se aman

y no saben que quieren pasear unidos…


Hasta que la noche se una con el día.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de baptiste_heschung (fuente Pixabay)

Le llamaban… amante

Callado, te recuerdo escondido,

no pudiendo volver a empezar,

desoyendo los consejos,

sin terminar de crecer, demasiado niño,

quizá ciego, quizá sordo,

pero inquietantemente bello,

entre la locura y la ebriedad,

tratando de estar en soledad compañera,

deseando no acabar,

deseando eternamente ser deseado…

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de efes (fuente Pixabay)

Se nos va

Mientras pasa el viento y la naturaleza se inventa,

un leve silbido recorre el tiempo

enseñándonos lo que no aprendimos,

lo que no hemos sabido apreciar.


Y después de abandonar nuestra imaginación

sólo nos queda continuar y no volver la mirada,

y seguir luchando con nosotros sin saber soñar,

sin querer amar, sin ver que el hombre se muere.


Y despertar nunca de esta pesadilla,

y olvidar,

y  no querer recordar,

para morir silenciosamente perturbados…

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de omourya (fuente Pixabay)

Ratos

Ratos que pasan despacio en un desierto

de cemento y hastío,

borracheras nocturnas de palabras

con significado incierto,

quizá murallas en el sueño,

seguro, balanzas a pagar.


El ruido se ha convertido en conversación,

la basura es naturaleza,

los domingos son días sin sol,

y en la cama la respiración se ahoga

porque son un continuo perenne

estos ratos que me asolan.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de winner01 (fuente Pixabay)

Sueños de María

Entre el humo de esta hierba viajan imágenes de ruidos pasajeros,

ideas con sabor a locura que ven pasar un viento engañoso,

rosas de hielo que observan un mundo enfermado.


Y quieres abrazar un imposible,

un llanto que parezca risa,

un cuadro que no ha sido inventado.


Y entre ese humo sueñas vida,

palabras extrañas que jamás dirías,

pensamientos absurdos de color invisible.


Cayendo lentamente al reino del silencio abandonas una realidad impertinente,

sin saber que aquel zumo es un dios endemoniado,

una mano que se tiende a tu alma,

que logra devolverte una felicidad pasajera,

una filosofía del ahora ya,

un modo de vivir en contemplación activa.


Y entre ese humo vives un sueño de trenes que se cruzan,

de planetas inexistentes,

de lunas de María.


Y eres héroe de tu engaño cierto,

soñador de mil palabras nuevas,

creador de un beso diferente,

de un horizonte sin precipicio.


Y entre el humo de esta hierba tienes sueños de maravillas exóticas,

eres rey de una comedia dramática,

inspiración por aspiración,

dios del sueño María.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de maxknoxvill (fuente Pixabay)

Tina Modotti, la mujer que revolucionó la fotografía

  • Una exposición itinerante, que visitará varios centros de Fnac a lo largo de este año y el que viene, recupera el trabajo de esta precursora del fotoperiodismo crítico.
  • Amante de Edward Weston, es una de las autoras de referencia de la fotografía mexicana del siglo XX. Con motivo de la muestra se ha editado también un libro,
  • Tina Modotti, fotógrafa y revolucionaria, que reúne algunas de sus mejores fotografías.

Por NANI F. CORES. 01.07.2017 – 08:52h en 20Minutos

En la lápida de Tina Modotti, ubicada en el panteón Dolores de la Ciudad de México, puede leerse todavía un verso de Pablo Neruda: “Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes; tal vez tu corazón oye crecer la rosa de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa. Descansa dulcemente hermana”.

Mujer impactante y revolucionaria en todos los sentidos, cuando esta fotógrafa y activista política falleció en 1942 sentada en el asiento trasero de un taxi fueron muchos los que intentaron ensombrecer las causas con difamaciones (la autopsia reveló que fue un fallo cardiaco) y el poeta chileno se sintió en la obligación de limpiar su honor. “Los periódicos la llamaban la mujer misteriosa de Moscú. Algunos agregaban: Murió porque sabía demasiado. Impresionado por el furioso dolor de Carlos (su pareja) tomé la decisión. Escribí un poema desafiante contra los que ofendían a nuestra muerta. Lo mandé a todos los periódicos sin esperanza alguna de que lo publicaran. ¡Oh, milagro! Al día siguiente, en vez de las nuevas y fabulosas revelaciones que prometían la víspera, apareció en todas las primeras páginas mi indignado y desgarrador poema”. Y es que ella era así, incapaz de dejar indiferente a nadie. Su fascinante historia comienza en Italia en 1896. En 1910 con apenas dieciséis años cruza el Atlántico con destino a San Francisco y poco después inicia una breve carrera como actriz en Hollywood (participó en tres producciones). Vivió una tormentosa relación con el aclamado fotógrafo Edward Weston, quien llegó a confesar que le hubiera gustado ser el autor de más de una fotografía de Modotti. Precisamente con Weston, con quien se muda a Ciudad de México en 1922, inicia su carrera profesional y aprende todo lo que sabe de fotografía. En ese México exultante de los años 20 entabla relación con numerosos artistas de diferentes tendencias políticas como Diego Rivera (con quien mantuvo también un romance), Frida Kahlo, Pablo Neruda, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Manuel Álvarez Bravo o Rufino Tamayo y bajo la influencia de algunos de ellos empieza a comulgar con las ideas políticas más radicales de la época.

Huída a Europa

A partir de 1929 su vida sufre un giro inesperado. Es inculpada por el asesinato de otro de sus amantes, Mella, un revolucionario cubano, y a raíz de ello se ve obligada a huir a Berlín y después a Moscú, donde abandona la fotografía por el activismo político. Se transforma en espía en la Europa fascista y participa en la guerra civil española trabajando para el Socorro Rojo. En esa época entabla amistad con la Pasionaria, Hemingway y Robert Capa. En 1939 vuelve a México de incógnito y tan solo tres años después, con apenas 46 años, muere. Modotti no dejó un extenso archivo, su producción se reduce a unas 400 fotografías pero su calidad visual y su compromiso ideológico hacia los grupos sociales más vulnerables es tal, que se la considera hoy en día como una precursora del fotoperiodismo crítico y una autora de referencia de la fotografía mexicana del siglo XX. Una selección de estas fotografías, en total 22, da forma a la exposición itinerante Tina Modotti, fotógrafa y revolucionaria que durante este año y el próximo visitará varios centros de Fnac repartidos por toda la península: Valencia (del 1 de julio al 25 de agosto), Barcelona (del 1 de septiembre al 15 de octubre), Sevilla (del 20 de octubre al 30 de noviembre), Zaragoza (del 15 de enero al 28 de febrero del 2018), Bilbao (del 15 de marzo al 25 de abril) y Donostia (del 1 de mayo al 9 de junio). La pequeña muestra toca varios géneros: retratos, naturaleza, arquitectura, documento social, imágenes abstractas… y según su comisaria, Margaret Hooks, quiere “desmitificar a Modotti, la leyenda, rescatarla de las sombras de sus amantes y ubicar a la mujer y a la artista en el centro de la propia historia”.

Un libro sobre su fascinante vida y obra

Coincidiendo con esta exposición, La Fábrica edita un libro con el mismo título escrito por la propia Hooks, que se sumerge de lleno en la vida y la carrera de esta fascinante mujer. El texto está acompañado de más de 120 imágenes que incluyen algunas de las fotografías más destacadas de Modotti, una docena de retratos y desnudos de Tina realizados por Weston, fotografías familiares y fotogramas de sus películas en Hollywood. Algunas de las más interesantes son una fotografía tomada por Modotti del Comité Manos Fuera de Nicaragua con la bandera estadounidense capturada por Sandino en 1928; otra de ella siendo interrogada por la policía mexicana en 1929 por el asesinato de Mella; o una de Tina y Vittorio Vidali en el Congreso del Socorro Rojo, en Valencia en 1937.

Noticia publicada en 20Minutos

Imagen de Tina Modotti

Esas noches

Esas noches no son para vivir,

son mares de carne emborrachada,

columnas que sostienen el vacío;

son colores vestidos de transparencia,

soledad entre la multitud…


Esas noches están huyendo del sueño,

son cruceros a las playas del infierno,

cigarros que arrastran el pensamiento;

son callejones de caricias,

palabras en un diccionario equivocado…


Esas noches esconden besos que no quise evitar,

son huéspedes de la niebla entregada,

calores que yermos me permiten sufrir;

son mariposas desaladas,

razones del corazón que la razón desconoce…

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de Pexels (fuente Pixabay)