El mundo y mi nombre

El mundo ha pertenecido a mi nombre

y mi música se ha llevado sus palabras,

mientras, en soledad se sueñan,

las huidas de un encanto pasajero.


Al calor de un viento endemoniado

se han roto unos pensamientos equivocados,

y una luz azul ha llorado aburrimiento,

viendo pasar ante sí, un desierto enrarecido.


El invierno se ha dormido solo

entre una lluvia de espejos trasparentes

y un sabor a miel engañada,

al tiempo, que el camino recorría mi cuerpo.


El mundo ha pertenecido a mi nombre

y mi música se ha llevado sus palabras,

callado, quizá levemente perturbado,

ha hecho sonar un demonio enamorado

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de Jan-Mallander

Bombas

Como ratas deambulando

entre las tumbas del cielo

han surgido los rayos desde las tinieblas

que hoy enmarcan nuestras rutinas.


Una tempestad de colores ensangrentados

baña una realidad que parece sueño

por lo lejos que truena,

pero que ya cerca está mojando las aceras.


Los viejos vuelven de sus sueños

ya casi olvidados,

los jóvenes empiezan a sentir lo que sus ojos

siquiera han leído,

y sobre todos llegan las manijas del reloj,

marcando un ritmo más acelerado

que levanta desde las entrañas

el mundo que se duerme muriendo.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de WikiImages

‘Mésame’, del aula al teatro a través de la poesía

  • El recital de versos y música que nació en clase, gran atractivo del ciclo sobre transexualidad.
  • Incluye una charla y puertas abiertas en el instituto local.

Mikel Bernués Patxi Cascante – Domingo, 21 de Mayo de 2017 – Actualizado a las 06:09h

Villava – Ekaitz Goikoetxea es profesor. Pero en realidad se dedica a descubrir tesoros. Dice que hay tantos como alumnado tiene un centro escolar y que todo ese potencial no puede encerrarse entre cuatro paredes. “La escuela tiene que estar al servicio de la sociedad y ofrecer lo que se trabaja en las aulas al pueblo”. Esa filosofía docente cobra vida en Mésame, recital que saltará el miércoles 31 a la Casa de Cultura de Villava. Es el plato fuerte del ciclo Trans-formando.

Para explicar el proyecto hay que detenerse en varias etapas. La primera, la llegada de Mikele Grande a Pedro Atarrabia. “Me pareció que se nos venía un tesoro, que la teníamos que cuidar muy bien y ofrecerle lo mejor de nosotros”, cuenta Ekaitz, entonces jefe de estudios del centro. Dos años después fueron las amigas de Mikele las que pincharon a este profesor para “hacer algo” sobre la transexualidad, asignatura pendiente en la escuela. “Entonces empecé a escribir versos poniéndome en su lugar, en cómo viviría yo su tránsito. Me quedé a gusto, los mandé a un concurso importante y gané. Era algo novedoso porque en el bertsolarismo no se había tratado este tema”.

La casualidad quiso más tarde que el camino de Ekaitz se cruzara con el de Olaia Baigorri, su alumna de euskera en 4º de la ESO. La primera semana de clase se dio cuenta de que estaba apuntando citas en su mesa. Se acercó, se dijo “joe, qué citas más buenas” y se percató de que la mayoría llevaban firma de autor, pero otras no. “Intuí que serían de ella, pero le dije, ‘Olaia, si aquí has puesto de quién es la cita, aquí también deberías…”. Baigorri confesó entonces su crimen, Goikoetxea pensó que “no tenían nada que envidiar a las demás” y le pidió más. “Me trajo un cuaderno lleno de poemas, me quedé asombrado y lo primero que hice fue decirle al personal de limpieza que ni se les ocurriese borrar la mesa, porque era un tesoro”, dice.

Su alumna lo explica así en este fragmento de uno de sus poemas: “Profesor de euskera y de vida, la misma atención que me hacías obtener en tus clases la obtuve por tu parte al leer lo que mi mesa quería decirte. Frases sin autora que tú bien conocías. Quedamos y me dijiste: ¡Mésame! Y así ha sido, no hemos parado de escribir en papel y mesa”. Olaia había bautizado el Mésame.

Ambos compartieron sus versos en euskera y castellano, incorporaron al experimento la guitarra de Eduardo Zudaire, antiguo profesor, la expresión corporal de Andoni Amadoz, joven dantzari de Zizur, y un último ingrediente. De nuevo… Mikele. Mésame habla de lo particular, la transexualidad, como excusa para indagar en lo universal; el amor, la identidad, el respeto o la libertad.

Respaldo de Villava

Con el proyecto maduro y la indicación de la Apyma Bidaburua del instituto, Ekaitz se dirigió al área de Igualdad del Ayuntamiento. “Desde el primer momento nos gustó mucho. Nace de un profesor y sus alumnas, viene a través de una asociación de padres y madres, no había que diseñar nada, solo escuchar y acompañar. Es un proyecto tan completo y bonito que podía estar en un montón de sitios; euskera, cultura… tuve la suerte de que llamó a mi puerta”, explica contenta Irune Gastón, técnica del área.

Destaca la oportunidad que les ha brindado Ekaitz para trabajar esta temática. “No sé si bien o mal, pero últimamente se está hablando mucho de la transexualidad. Hay que aprovechar el momento para conocer, reflexionar, definir y avanzar”. Y hace un llamamiento para que vecinos de Villava y más allá ocupen las 300 butacas de la Casa de Cultura.

Por su parte Carlos Echenique, miembro de Chrysallis Euskal Herria -asociación de padres y madres empeñados en acompañar lo mejor que saben a sus hijos e hijas en situación de transexualidad-, también destaca la importancia de la cita. Dice que la visibilidad de la transexualidad “está creciendo de manera exponencial gracias a eventos como este”, y reconoce también que el proyecto pergeñado por Ekaitz es “más ambicioso, bonito y seductor para el público” que las austeras charlas que ellos suelen organizar.

Ambicioso o austero, ese hacer para dar a conocer supone “una herramienta muy valiosa para sensibilizar al público y para llegar a familias que no saben o no se atreven a interpretar comportamientos de sus menores. Y estamos constatando que con charlas de este tipo siempre hay una o dos familias que se quedan al final y quieren estar con nosotros por este motivo. Así que encantados de participar”, comenta. El entusiasmo con las jornadas parece general.

El ciclo se inaugura el miércoles 24, también en la Casa de Cultura y, a las 19.00 horas, con una de esas charlas. La sexóloga Erika Salvatierra “definirá conceptos para contextualizar y saber de qué estamos hablando”, indica Carlos, y de la mano de Luis (padre de Mikele) y la propia Mikele “tendremos un relato fantástico; una vivencia en primera persona. Al final es lo que empatiza con el público y ayuda a poner en valor las consecuencias tan positivas de escuchar a estos menores y hacer las cosas bien para allanarles el camino y que puedan ser quienes son”, dice Carlos.

Un día más tarde, (jueves 25, 19.00 horas) todo el que quiera acercarse al instituto conocerá las propuestas que suele trasladar a sus alumnos en el aula Ekaitz. Una clase práctica para hablar y escuchar, mirarse al espejo, abrirse a los demás o rimar con el prefijo trans.

Desterrar la transfobia

“La conozco desde los tres años. Y el recuerdo que tengo siempre ha sido conocer a Mikele, nunca a Mikel”, cuenta Olaia sobre su amiga. Dice sentirse “afortunada de tener a alguien cerca que lo ha pasado bien con este proceso”, de “ver que Huarte como pueblo lo ha afrontado” o de que Mikele y sus padres hayan abierto brecha para que otros niños y niñas lo puedan tener más fácil.

Frente a estos avances, a Olaia le resulta “ridículo” el discurso tránsfobo de Hazte Oír y su autobús de marras. “Solo hay que conocer a alguien transexual para preguntar y que te explique su situación. El de Mikele ha sido un transcurso llevadero. Pero a otras personas, como en casos en que sus padres no lo aceptan, escuchar cosas así les puede hacer daño”, opina. Eso sí, dice que pese a estas voces “la transexualidad es algo natural y cada vez se acepta más en la sociedad”.

“Parece que poco a poco va calando la idea de que cuando se habla de transexualidad se habla de necesidad profunda, y no de capricho, que igual es como se ha entendido hasta ahora desde el desconocimiento”, corrobora Carlos. “Quienes nos hemos acercado a esta realidad nos damos cuenta de que no se puede vivir de forma saludable si se te cuestiona. Todos tenemos la necesidad de que nos dejen vivir con nuestra identidad sexual. Y ya está. Hay que desmontar esa creencia errónea de que la identidad sexual se puede escoger. Eso no es así”, concluye.

“No es nada nuevo”, considera Irune respecto a Hazte Oír. “En todos los avances sociales siempre aparece un sector que intenta frenarlos. Y sirve también para fortalecer y para apartar ese discurso. Más allá de lo políticamente correcto, se catalogan con sus actos y no merecen más atención”, esgrime. “Ellos dicen que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva, y que si naces hombre morirás hombre. Y la transexualidad no dice lo contrario. Yo nací siendo mujer y voy a morir siendo mujer. Tienen un concepto muy erróneo de lo que la transexualidad dicta”, considera Mikele Grande. Después, con una enorme sonrisa, dice sentirlo mucho por los ultras, porque por más esfuerzos que hagan “su realidad no va a llegar nunca”.

Noticia publicada en Diario de Noticias

Fotografía de Patxi Cascante

Me tiré a morir

He nacido en una noche cercana al día

entre sombras y venas disfrazadas,

esperando un beso en una calle sin puertas,

quedándome tan solo los instantes.


He crecido fuera del mundo

entre borracheras y sueños que no tengo,

deseando no acabar sin mirada,

y ya me voy, y vengo, vuelvo, termino y…


He vivido lejos del sol y las estrellas,

deseando al momento no dormir

porque si cierro los ojos no “güelo” el viento,

y ya me quedo, y huyo, caigo, empiezo y…


He muerto porque me fui a chutar

sabiendo que era el final de nada,

perdido del ayer sin derecho a disparar(me),

ya hacen muchas noches que me tiré a morir…


A morir.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Fotografía de 3dman_eu

El festival DNA comienza con un programa que fusiona danza con artes marciales, música y cine

Desde este sábado hasta el 3 de junio EFE – Viernes, 19 de Mayo de 2017 – Actualizado a las 13:32h.

PAMPLONA. El festival de Danza Contemporánea de Navarra DNA arranca este sábado con un programa que fusiona danza con artes marciales, física cuántica, cine y música electrónica, que se prolongará hasta el 3 de junio.

El programa cuenta con treinta presentaciones públicas, quince de ellas espectáculos, repartidas por teatros y espacios públicos de nueve localidades navarras: Pamplona, Barañáin, Huarte, Noáin, Villava, Lesaka, Aoiz, Alsasua y Tudela.

El Centro Huarte acoge a mediodía la primera de estas citas, “Aperitifak”, un encuentro en el que la artista brasileña Patricia Bárbara reflexiona sobre colaboración y diálogo entre formas artísticas.

Ya por la tarde en Katakrak, la compañía catalana “Societat Doctor Alonso” pondrá en escena “Anarchy”, un “experimento entre el kaos y el orden” y en centro cultural Iortia de Alsasua se presentará “Oskara plazara”, un trabajo de cine y danza que propone un recorrido por los pasajes de la cultura vasca.

Sobre el escenario de Baluarte se podrá ver a “Cloud Gate Dance Theatre” y su espectáculo “Rice”, sobre el que ha hablado hoy en rueda de prensa la directora de programas internacionales de esta compañía de Taiwan, Wang, Jaw-hwa.

Junto a ella han comparecido la directora artística del festival, Isabel Ferreira, así como la directora norteamericana afincada en Pamplona, Becky Siegel, creadora de “Sobre ruedas”, y el coreógrafo y bailarín brasileño Eduardo Fukushima, autor de “Homem Torto” quienes han presentado sus propuestas para el domingo en Aoiz y Baluarte, respectivamente. En este último escenario se podrá ver también “ForÇa Forte” de Gilles Jobin.

Con la presencia de la “Cloud Gate Dance Theatre” y Fukushima en las mismas fechas en Pamplona se da una “feliz coincidencia”, según Ferreira, ya que entre ambos existe una estrecha colaboración fruto de una beca que llevó al coreógrafo a Taiwan, donde participó en la creación de “Rice”, al mismo tiempo que creaba su espectáculo.

“Rice” es una obra que programada dentro de la temporada de Baluarte, pero que se ha incorporado al festival al encajar dentro de su idea de aunar ecología, danza, cuerpo, arte y naturaleza.

Se trata, según ha explicado su directora, de un homenaje a los granjeros de Taiwan por su preocupación por la producción de calidad y sostenible. Refleja la transformación del paisaje producida en un pueblo agrícola donde los granjeros sustituyeron el uso intensivo de fertilizantes químicos que habían contaminado sus tierras por los métodos ecológicos de cultivo.

Sobre el escenario veintidós bailarines entrenados en técnicas orientales y occidentales, conocedores de la meditación, el Chi Kung, las artes marciales, el ballet y la caligrafía.

Como un “honor” ha considerado Becky Siegel formar parte de un festival con compañías como la taiwanesa por la que ha dicho que siente gran admiración, al tiempo que ha valorado toda la programación prevista, lo que, ha reconocido, le lleva a plantearse acudir el próximo año como espectadora.

Respecto a “Sobre ruedas”, un espectáculo que nace de la colaboración entre “Kon moción Taller de Danza” y el grupo de danza “Lua” de AMIMET, ha destacado que une personas con distintas capacidades, tres de ellas en sillas de ruedas, que improvisan sobre el escenario, aunque parezca que se trata de una coreografía. La representación es una metáfora que tiene como objeto hacer ver el encuentro con el “otro” como una oportunidad, no como un problema.

Por su parte, Fukushima presentará “Homem Torto”, un espectáculo de danza asimétrica que presenta un cuerpo débil dotado de la energía de los cuerpos fuertes, una creación que se basa en el enfrentamiento de contrarios. Es la primera creación que realizó fuera de Brasil, la primera vez, en la que, según ha indicado, se sintió extranjero.

Este coreógrafo participa en una residencia artística en Lesaka, donde presentará el resultado de su trabajo el 3 de julio, una experiencia que ha valorado, asegurando que está “muy contento” y satisfecho por contar con un “teatro fantástico” para trabajar.

Noticia publicada en Diario de Noticias

Píldora 1

Morimos cada segundo que nacemos, el tiempo trasciende nuestra realidad perturbable, el movimiento desaparece en cada instante, nuestro pensamiento supera a la actividad y sin volver la mirada ya hemos visto el pasado.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Imagen de geralt

La torre del palacio dorado

Enganchado como dios al hombre

busco refugio entre varios sabores,

a saber cuál engendre mi pasión,

un misterio perdido en el halo de una ráfaga

de aire furibundo intermitente,

un espíritu de licor rosado que

mire por mí a través de las piedras,

y me lleve al rincón donde duerme

el que construyó la torre del palacio dorado…


Torre de mil colores y pensamientos,

luz en apagarse al calor del cielo,

monstruo equivocado,

cae al lago del olvido material y

busca como yo una verdad ensoñada,

un camino de labios en besarte,

un jardín de lujuria insana que

cure tu maldita perversión inanimada…


Trastornado como el rey de los sirvientes

no pertenezco al tiempo del día,

soy el equívoco despojado de mirada,

el absurdo caminando sin pies.

Y sin quererlo encuentro esa torre,

de precioso dorado y salón de aire que,

impotente se alza sobre el ojo del mundo…


Y veo al hacedor muriéndose,

huyendo por una ventana invisible,

temeroso de ser condenado por su hijo,

que vacío de esperanza descansaba

soñando un carro de barro virgen

para volver a levantar otro palacio…

Otro templo paradisíaco e infinito

donde gobierne una locura consciente

que armada de sentido,

acoja a un hombre inteligente…

Sólo inteligente.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Fotografía de peternguyen11

Olvidé mirar

Se me fue el aire del cuerpo y

todo me dio vuelta para ver

el mundo del revés.

Sabía que en el infierno habrían ángeles

y en los ríos leones buceando,

sospechaba que tendría tiempo para saltar,

pero jamás llegué al abismo, así que,

olvidé mirar.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

Fotografía de LarsBorris

Alexandra Gil da voz a las madres de los voluntarios europeos del Daesh

07/05/2017 a las 06:00 Etiquetas Literatura Yihadismo

COLPISA. MADRID

“¿Por qué no nos concentramos en saber qué ha pasado para que a mi hijo le sea más atractivo morir que vivir en Francia?”. Una pregunta dura pero que muchas madres le plantearon a Alexandra Gil cuando estuvo hablando con ellas. Madres que no pueden comprender los motivos que llevaron a sus vástagos a huir de su país, viajar hasta Turquía (en su mayoría) y enrolarse en las filas del Daesh. Madres que todavía tienen la esperanza de volver a ver a sus hijos. Otras prefieren que mueran. Directamente. Ocho salones diferentes que visitó la periodista zaragozana, redactora jefe adjunta de ‘Afrique Magazine’ para componer ‘En el vientre de la yihad’ (Debate). Un libro donde ellas expresan, por primera vez, sus sentimientos.

La gran mayoría no quiere hablar con los medios. “Las tratan como malas madres. Esgrimen que algún motivo habrá para que sus hijos tomasen esta decisión. Algunos tienen padres divorciados, pero eso es ya normal. Otros no tenían ninguna relación con el islam”, explica la autora. “La complejidad de este problema es que puede pasarle a todo el mundo, pero hay que saber qué hay detrás. Uno no se levanta por la mañana con ganas de ir a Siria y comenzar a matar. Siempre hay un contexto”, plantea. Y es lo que las madres reclaman, que el Gobierno investigue más dónde fueron captados. Por eso muchas de ellas colaboran plenamente con las autoridades, aunque estas mantienen sus recelos. “El Estado está tan perdido que no se puede fiar de las familias. Es una situación completamente nueva”, comenta Gil, que insiste en que hay que entender las dos posturas.

Las progenitoras -que se conocen gracias al boca oreja- quieren tener el estatus de víctima o que se les dé un certificado de defunción de sus hijos. El Estado se lo niega porque no hay un cuerpo y porque el Estado Islámico ha hecho del disimulo un arte. No sería la primera vez que un ‘muerto’ provocase un atentado.

Noticia publicada en Diario de Navarra

Fotografía de Alexandra Gil @alexandragil

Dios asesino de dios

Dios ha despertado mirando

sin abrir sus ojos que nada ven,

mientras en cada rincón de barro

se rezan en su gloria oraciones imposibles,

y a la luz del horizonte responden

los gritos de una gaviota en morirse,

al momento que vuelve a nacer

bajo la piedra santa,

otro dios asesino…


Otro dios asesino que esconde

en sus plegarias, la sangre del gusano,

enano que necesita ser encarcelado

porque no puede soportar estar vivo.

En el mismo instantes que el nuevo mesías

cae muerto por las armas del terror

de estado que no es beato, sino puto,

y ese daño que mata a dios,

¿es Dios?

Y no lo sé.


Dios ha despertado mirando al verdugo,

contemplando cómo la tormenta arrastra,

perdiendo la llave de la cadena que nos frena,

mientras, otro dios ha sacado su pistola

y le ha apuntado entre los ojos…

¡Bang!


Para después suicidarse y dejarnos solos…

esperando al último dios asesino.

Iñaki Navarlaz Rodríguez

1995 – 2017

Imagen de Unsplash